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DELEGADOS DE GOBIERNO/AGRICULTURA VISITAN CAMPIÑA

COMO COLOFÓN A REUNIÓN DE COORDINACIÓN SOBRE EL ESTADO DEL DESARROLLO RURAL GADITANO

UN GRUPO DE ESCOLARES VISITA ESE MISMO DÍA EL MUSEO DE LA MIEL

Esta iniciativa es una de las 152 apoyadas por el GDR Campiña de Jerez mediante fondos de desarrollo rural del Programa FEADER y cofinanciadas por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, que han supuesto algo más de 11 millones de euros de inversión total, de la que son ayudas públicas concedidas más de 4,5 millones de euros, habiendo generado 116 nuevos empleos y el mantenimiento de otros 433 puestos de trabajo.

La Presidenta del GDR, Susana Sánchez, en esta visita al Museo de la Miel, ha estado acompañada por el Delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Cádiz, Fernando López, y el Delegado Provincial de Agricultura en Cádiz, Federico Fernández. Han sido miembros de la emprendedora familia Fernández García, quienes les han mostrado las instalaciones y espacios que conforman el Museo de la Miel y las Abejas, como colofón a una reunión de coordinación entre dichas autoridades y los cinco Grupos de Desarrollo Rural gaditanos (Campiña de Jerez, Litoral de la Janda, Alcornocales, Sierra de Cádiz y Costa Noroeste), con el objetivo de analizar el cierre del actual Programa FEADER y realizar propuestas para el nuevo marco 2015-2020.

Así, tras haber analizado en la sede del Laboratorio Agroalimentario y Estación de Enología de Jerez, el estado del desarrollo rural gaditano, la comitiva se ha trasladado hasta la Campiña jerezana, concretamente al Rancho Cortesano ubicado entre Cuartillos y San Isidro del Guadalete, para conocer de primera mano este proyecto cooperativista considerado una buena práctica, en el que han paseado por la tienda-museo, han disfrutado de un audiovisual, han entrado a conocer las colmenas ataviados con los trajes de apicultor, han visto el huerto ecológico y, finalmente, han degustado productos en el restaurante-comedor ecológico.

Durante la visita, el Delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Cádiz, Fernando López Gil, declaró que “Esta iniciativa es un ejemplo de proyecto innovador, con amplia inversión y con gran acogida, ya que por sus instalaciones pasan niños de todos los colegios de la provincia”. También puso el acento en que “los GDR manejan un volumen de fondos importante en la provincia -20 millones de euros en subvenciones en este FEADER, que han generado 46 millones de inversión total y 2.500 empleos entre creados y consolidados, a través de 515 proyectos- por lo que queremos se trabaje de forma coordinada con otras entidades que también trabajan en el medio rural, todos a una para mejorar, a través de la puesta en marcha de una Mesa de Coordinación, como órgano provincial de encuentro del Gobierno andaluz en Cádiz con los grupos de desarrollo rural”.

Por su parte, la Presidenta del GDR, Susana Sánchez, animó a los emprendedores rurales a presentar proyectos ya que se ha ampliado el plazo de solicitud hasta septiembre de 2014, reseñando que “El Museo de la Miel en que nos encontramos es buen ejemplo de cómo aprovechar estas subvenciones generando una actividad ideal para disfrutar en familia”. Igualmente, Sánchez agradeció “la disposición mostrada en la jornada de trabajo ya que los GDR lo hemos pasado mal en el último año debido a la parálisis en los pagos de fondos propios y, sobre todo, a promotores, derivada del Plan de Contingencia y Calidad puesto en marcha por la Junta de Andalucía debido a cambios en la interpretación de los Manuales que rigen el Programa”.

Por último, el Delegado Provincial de Agricultura en Cádiz, Federico Fernández, destacó que “las ayudas al desarrollo rural, como las que hoy hemos visitado, ayudan a fijar la población, generar empresas competitivas e incrementar la calidad de vida de la población rural, siguiendo el espíritu de la metodología LEADER”. Del mismo modo, ha apuntado que “aunque estábamos inquietos y molestos porque para el nuevo marco el Ministerio de Agricultura ha recortado los fondos de desarrollo rural a Andalucía, nos tranquiliza saber que desde la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz ya se ha pronunciado para comprometerse a poner los recursos para no perder ese dinero para el medio rural”.

 

Agroturismo Apícola Museo de la Miel y Abejas-Rancho Cortesano

Esta empresa contó con el apoyo de los fondos europeos de desarrollo rural PRODER-Andalucía 2000-2006 gestionados por el GDR Campiña de Jerez para los proyectos de creación de las instalaciones del “Museo de la Miel y las Abejas del Rancho Cortesano” y modernización de maquinaria de la cooperativa apícola “Campo de la Miel S.C.A.”, y gracias al actual Programa de fondos europeos de desarrollo rural FEADER, también ha contado con una subvención para la ampliación como espacio turístico a través de la “Creación de un Restaurante-comedor vegetariano y ecológico” y la puesta en marcha de un huerto ecológico visitable. En total, estos tres proyectos han supuesto una inversión total de algo más de 600.000 euros, de los que 258.619 euros corresponden a ayudas a través del GDR Campiña de Jerez.

 

En este sentido, José Manuel Fernández, Director de la cooperativa, agradeció la visita y destacó que “tras este proceso constante de cambio, seguimos fieles a nuestros principios y orígenes de poner en valor el medio ambiente, la miel y la agricultura, ya que mantener el apego a la tierra y los alimentos de calidad y sanos, nos parece algo vital en los tiempos que corren y más para los niños”.

 
 
Un Museo para aprender y divertirse
 

Este curioso Museo se encuentra en la zona rural, en plena Campiña, pero a tan sólo 20 minutos de la ciudad de Jerez.  El “Museo de la Miel y las Abejas del Rancho Cortesano” es un espacio en el que descubrir la apicultura desde la prehistoria hasta nuestros días, conocer todos los productos que fabrican las abejas o ver en directo cómo trabajan los habitantes de una colmena. Con vocación divulgativa y formativa, la idea de su creación surge desde la cooperativa “Campo de la Miel”, empresa familiar con 20 años de experiencia, que se dedica a la recolección y comercialización de productos apícolas. Paralelamente a la elaboración de productos obtenidos de las casi 2.000 colmenas que tienen repartidas por las sierras y montes de la provincia de Cádiz, los seis hermanos que trabajan en este proyecto buscan compartir con escolares, turistas, apicultores y público en general todo el proceso artesanal de la extracción y procesado de la miel, así como su amor por el interesante mundo de las abejas.

La cooperativa “Campo de la Miel” elabora mieles y productos muy variados dada la rica floricultura de la provincia. Se consideran una empresa artesana en la que prima la calidad a la cantidad, realidad avalada por los numerosos premios que han recibido sus mieles en el entorno andaluz en distintos concursos como el celebrado anualmente en Lanjarón (Sierra Nevada), llegando a obtener hasta en 5 ocasiones los primeros premios con la catalogación de la mejor miel de Andalucía.    

Durante la visita al Museo, haremos un recorrido histórico sobre las abejas y su relación con el hombre. El Museo cuenta con una exposición de herramientas e instrumentos para extraer la miel, así como una amplia variedad de colmenas de todos los tipos, materiales y épocas. En las instalaciones también puede observarse la actividad de las abejas de cerca y desde dentro, gracias a las colmenas acristaladas, perfectamente aseguradas, que permiten ver desde una increíble perspectiva, cómo entran y salen las abejas, cómo trabajan y construyen los panales etc.

 

También se proyecta en la sala de audiovisuales un interesante video sobre la labor de la cooperativa y sobre el fascinante mundo de las abejas, y se puede leer sobre apicultura en la pequeña biblioteca que tienen con material especializado. Pero, sin duda, son los niños y niñas quienes más disfrutan de la visita ya que las instalaciones cuentan con un parque infantil en los jardines exteriores y con un lugar destinado a la realización de talleres, el Patio de las Colmenas, donde se realiza un amplio abanico de actividades programadas específicamente para que pasen un día muy divertido conociendo el mundo de las abejas: cómo fabricar una vela de cera pura, vestirse con los trajes de apicultor y visitar una colmena en la Plaza de las Abejas del cercano bosque de eucaliptos, etc.

Como colofón, se pueden adquirir en la tienda todos los productos de la cooperativa que están en exposición y venta. Cabe destacar que han sabido diversificar inteligentemente su oferta, ofreciendo una amplia variedad de productos obtenidos a partir de las colmenas por lo que además de ofertar multitud de variedades de la tradicional miel (de encina, madroño, eucalipto, azahar, brezo, mil flores…), ofertan otros productos tales como meloja, jalea real, propóleo, polen, miel con todo tipo de frutos secos, velas de cera pura, jabones, etc. Destacar que también cooperan con otras empresas de la zona en la venta de otros productos en la misma tienda del Museo para promocionar la industria agroalimentaria de la zona (vinos, quesos, aceite, frutas o verduras cultivadas en la zona etc.) así como ofrecen merchandising del propio Museo. También colaboran con la marca territorial agroalimentaria “Mercado de Sabores de la Campiña” que promueve el GDR Campiña de Jerez.

El Museo se comercializa turísticamente a través de varias Agencias de la zona que le gestionan la visita de grupos concertados de todo tipo (turistas, grupos de cruceros que atracan en Cádiz, colectivos etc.).

 

Actualmente están adheridos al paquete turístico de las “Rutas del Vino y Brandy del Marco de Jerez” e igualmente, forman parte de la Red de Centros de Interpretación Etnográfica, Red CIE, creada a través del proyecto Emprendedores en el Medio Natural.

La última faceta del proyecto ha sido la creación de un comedor-restaurante que permite estancias de un día completo a los/as visitantes al Museo, incluyendo las comidas. Vinculado a éste, se ha acondicionado parte de la finca como huerto certificado en producción ecológica, que no sólo sirve como productor de la materia prima de las comidas del restaurante-comedor, sino que es la base de nuevas actividades en torno a la agricultura ecológica, a modo de granja-escuela, para los niños y niñas, familias etc. Se trata de un espacio de degustación de productos de calidad, con lo que se contribuye además a la difusión de los beneficios de estos productos para la salud y la cultura medicinal tradicional ligada a la miel.

Según el simpático punto de vista de los miembros de la cooperativa, este Museo es recomendable para personas “de todas las edades, de 0 a 99 años!”. Pero sin duda los grupos infantiles son los que más acuden por lo pedagógico de la visita, recomendada a los colegios, de hecho, por la Delegación Provincial de la Consejería de Educación.

 
 
¿Por qué es una buena práctica?: diversificar a partir de productos endógenos
 

En un primer momento, la actividad apícola resultó secundaria a las actividades principales de las que vivía la familia García Fernández, que eran labores agrícolas en torno a cultivos industriales típicos en la zona (girasol, remolacha, etc.). Sin embargo, con el paso del tiempo, diversas causas como la crisis del sector agrario tradicional y las reformas de la PAC, condujeron a que esta actividad originada por la afición al mundo de las abejas de algunos miembros de la familia, se constituyera como la fuente principal de ingresos. Desde entonces, se formaron técnicamente llegando a poseer una alta capacitación profesional en las labores de la apicultura. En un primer momento, la miel que producía la cooperativa la vendían a granel sin procesar y es aquí donde se plantearon la necesidad de transformar y envasar sus propios productos intentando que el valor añadido permaneciera en la comarca. Igualmente, se produjo en el seno de la cooperativa un proceso de reflexión que derivó en la idea de abrir nuevas vías de diversificación de la economía familiar mediante la creación de un Museo que absorbiera el potencial turístico y formativo que tiene el mundo apícola, especialmente para centros educativos, colectivos etc.

Así, la idea del “Museo de la Miel y las Abejas del Rancho Cortesano comenzó a gestarse en 1999 y se convirtió en realidad, contando con el apoyo de una subvención de fondos europeos PRODER-Andalucía en 2003.

Por ello este proyecto es buen un ejemplo de cómo en nuestros días, la apicultura es un importante motor económico en las zonas rurales andaluzas que diversifica las rentas agrarias potenciando los recursos endógenos, así como añade otros criterios de éxito como su capacidad de generación de empleo y mantenimiento de población en el medio rural, su cariz innovador, no sólo a nivel turístico sino también educativo, su sostenibilidad, la incorporación de la perspectiva de género –ya que hay muchas mujeres trabajando en la empresa-, la generación de valor añadido a productos locales y la puesta en valor del patrimonio cultural y natural, sabiendo transmitir valores de educación ambiental y la importancia de las abejas en la biodiversidad.

Garantía y reconocimiento de calidad en sus productos

Sin embargo, a pesar del éxito obtenido por esta actividad de turismo y ocio que crearon con el Museo, la base económica familiar seguía siendo la producción apícola, por lo que han seguido trabajando para mejorar la calidad de sus productos. Precisamente para este proceso de modernización productiva también obtuvieron una ayuda con fondos PRODER-Andalucía 2000-2006 destinada a mejoras en infraestructuras básicas, adquisición de maquinaria específica, arreglo del camino de acceso, así como implantación de sellos de calidad, márketing, producción ecológica etc.

Así, en busca de la máxima calidad, la cooperativa se haya encaminada en los últimos tiempos a la consecución de marcas distintivas que contribuirán notablemente al prestigio de los productos Rancho Cortesano S.C.A. Algunos ejemplos son, por un lado, la marca de producto natural "Parque Natural" de la Fundación Andanatura y por otro, las marcas "Calidad Certificada" de la Consejería de Agricultura y "Miel Ecológica" certificada por el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica. Dentro de la estrategia de comercialización y divulgación de sus productos, y en consonancia con su compromiso con el territorio, los García Fernández han seleccionado los canales de distribución de forma minuciosa, no siempre según criterios mercantilistas, por lo que su filosofía sigue siendo muy cercana, de modo que siguen asistiendo, como en sus comienzos, a todo tipo de ferias agroalimentarias, mercados andalusíes y artesanales, aunque también trabajen mucho los pequeños comercios locales y tiendas especializadas, gozando de un excelente prestigio y confianza por parte de una clientela exigente con el consumo de productos agroalimentarios de calidad.

 

Además, en su incansable afán innovador, esta empresa está empezando a trabajar en un nuevo producto: la hidromiel. Se trata de una bebida fermentada a base de miel, agua y polen, resultando de este proceso una especie de “vino joven” con 13’5 –14 º de alcohol. Es una bebida antiquísima que usaban los monjes ingleses y franceses, y también se tienen datos de la hidromiel a través de Columela.

Otros reconocimientos les han sido concedidos en 2001, cuando obtuvieron el premio a la Mejor Iniciativa de Turismo Rural de Andalucía por la Red Andaluza de Alojamientos Rurales, y en 2006 cuando el Ayuntamiento de Jerez les concedió el Premio Ciudad de Jerez a la iniciativa e

LAS AUTORIDAES DURANTE LA VISITA